martes, 12 de mayo de 2026


El saldo de los hechos de la barbarie en el municipio de Ataco, departamento del Tolima, fue: 13 soldados del Ejército heridos, 1 camión de la policía quemado, la soberanía nacional una vez más burlada y una fuerza pública en entredicho, durante las acciones operacionales de control territorial contra la minería ilegal.

Durante todo el gobierno de Gustavo Petro se ha evidenciado esta repetida acción de la población en diferentes departamentos donde existe presencia de las guerrillas, como Norte de Santander, Caquetá, Cauca, Valle del Cauca, Nariño, Antioquia y ahora Tolima. Las hordas mezcladas entre supuestos campesinos, narcotraficantes, guerrillas y uno que otro delincuente han hecho de las suyas, apedreando, disparando, incendiando y hasta secuestrando a los soldados y policías por superioridad numérica.

¿Será la inocencia de los mandos que ordenan esas operaciones la que hace que se permita este abuso e irrespeto contra la fuerza pública? ¿Será que llegaron al colmo de la ingenuidad? ¿Será miedo al guerrillero presidente o a los bandidos que ejecutan las acciones delictivas? ¿O realmente es miedo a que la “justicia” les abra un proceso por actuar de manera procedimental frente a estas acciones policiales de forma inadecuada? Sería imperdonable pensar que se les volvió costumbre que los pateen por donde sabemos, o que verdaderamente no están preparados para enfrentar estas acciones terroristas que requieren de respaldo jurídico, disposición política, equipamiento especial y participación internacional .

Se generan muchas dudas sobre la postura pública de quienes tienen el mando y control de sus tropas. Pareciera que la vida de los soldados fallecidos y heridos no les importara, como si los enviaran como carne de cañón. O que realmente las estructuras armadas y delincuenciales les ganaron la partida en el territorio nacional aplicando todas las formas de lucha.

Si están los helicópteros y aviones disponibles, ¿por qué no bombardearon primero las maquinarias, por que no se puede, no son objetivo militar o acaso va en contra de los DDHH? ¿Por qué no fueron los antimotines en masa y evitaron las acciones contra la fuerza pública? ¿Por qué no realizaron una operación candado y capturaron a los delincuentes oportunamente? ¿Por qué no hay heridos de los delincuentes o muertos por atentar contra los militares y policías? Estas preguntas y conjeturas se las hace la población frente a semejante desfachatez en la que viven los colombianos por culpa de los bandidos que actúan en masa, que según la última alocución de Petro, quien expresó sobre la minería ilegal, son “simples bandas de narcotráfico”.

Si bien muchos sentimos un alivio por la salida de Gustavo Petro del gobierno, también existe preocupación por la posible llegada de Iván Cepeda al mismo cargo. Esta situación es aún más preocupante porque su cercanía con los vendidos de las FARC y ELN ha sido evidente. Los genes terroristas y subversivos que heredó de sus padres son inocultables. Además, su paso lento y calculado en cada centímetro de su avance es peor que las incongruencias y locuras de Petro.

Dadas estas condiciones, el futuro venidero de la seguridad ciudadana y la soberanía nacional traslaparán a la impunidad total para lograr una “paz” a la medida de las conveniencias ideológicas de la izquierda y no a los intereses fundamentales del pueblo, como dice el título: ¿inocencia o indolencia? El tiempo lo dirá; por el momento parece que la autoridad militar y policial no logra ejercer el control adecuado sobre la minería ilegal que desbordo su actuar ilegal moviendo una billetera de millones y millones de dólares, tratando de igualar internacionalmente a las drogas que salen de nuestro país.

“El camino puede ser difícil, pero con su ayuda lo podemos lograr”.


8 comentarios:

  1. ¿La seguridad y el control territorial en Colombia en manos de quien esta?
    Los grupos narcoterroristas, las guerrillas y la minería ilegal han desafiado la autoridad del Estado en varias regiones del país, generando temor, violencia y pérdida de control institucional.

    La Fuerza Pública parece actuar con restricciones.
    Las limitaciones políticas, jurídicas y operacionales impiden que militares y policías respondan con mayor contundencia frente a las acciones de los grupos ilegales.

    Hay una fuerte crítica al gobierno de Gustavo Petro.
    Las actuales políticas de seguridad y paz han debilitado la autoridad del Estado y favorecido el crecimiento de estructuras criminales en algunos territorios.

    Existe incertidumbre sobre el futuro de la seguridad en Colombia.
    Se percibe una sensación de impunidad donde muchos ciudadanos sienten que “ser bandido paga”, mientras quienes cumplen la ley enfrentan cada vez más dificultades.

    El país enfrenta una crisis de autoridad y soberanía nacional.
    El Estado está perdiendo capacidad de control en ciertas zonas del territorio, afectando la confianza ciudadana en las instituciones y en la capacidad del gobierno para garantizar la seguridad.

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  2. Después de la Habana se perdió el control territorial, se refleja en el no remplazo de los dos planes 10.000 de SLP, de 1999 y 2000, lo cual perdió capacidad operacional, lo otro es la misionalidad, soldados cumpliendo tareas de la policía, y la policía bien gracias.

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  3. Sin lugar a dudas Petro tiene una animadversión clara hacia la fuerza pública y en especial hacia el ejército nacional, lo que ha hecho ha sido debilitar moral y logísticamente a las tropas haciéndoles perder ese ímpetu de combate que han tenido durante décadas y que en su momento hicieron que los grupos terroristas de extrema izquierda (FARC) no lograran su objetivo de la famosa "toma del poder".

    Ahota, si Cepeda llegar a ser presidente, Dios no lo quiera, la situación sería igual o peor, porque seguramente lo que Petro ha hecho durante su gobierno de empoderar a los bandidos convirtiéndolos en gestores de paz o cancelando ordenes de captura, lo haría Iván Cepeda pero con un componente más estructurado en lo ideológico lo cual sería mucho más peligroso.

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  4. Gracias por excelente reflexión…estamos totalmente de acuerdo

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  5. Para mí entender, el problema planteado y analizado se debería a inadecuadas políticas de seguridad del Gobierno y una ejecución operacional que refleja temor al Gobernanta de turno, un tipo despreciable que ha hecho de sus políticas de seguridad una cama sa de fuerza para las FF.AS y PP.NN. Considero que los mando mas litar y policial actúen con determinación y patriotismo contra actividad res del crimen organizado en Colombia.

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  6. Excelente artículo donde se demuestra una vez mas la estrategia de ese degenerado que preside el pais, que es debilitar la fuerza pública. Y que pesar la falta de carácter y formación de valores del 95% de nuestros generales y almirantes que se arrodilladon, se acomodaron, como dirían biblicamete: por un plaro de lentejas. Mejor dicho: "Siquiera se murieron los abuelos".

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  7. Este problema viene desde el gobierno Uribe, el peor ataque que han recibido las FFmm y la Policía fue el ataque brutal y despiadado de Uribe para atender los reclamos de la izquierda y tratar de salvar su pellejo en un futuro, si Uribe no le hubiese quitado el

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  8. Este es un problema que tiene sus raíces en el pasado durante el gobierno de Uribe, para ganarse el favor de la izquierda con las organizaciones de derechos humanos y evitar problemas en el futuro, cuando terminara su gobierno, basado lo anterior en hechos criminales reales como fueron los falsos positivos, que nadie puede negar, además de que fueron alimentados por ofrecimientos como ascensos, salidas al exterior, llamados a curso y otras prebendas ofrecidas, más la irresponsabilidad de algunos comandantes de unidades tácticas, comandantes de compañía y comandantes de patrullas, que ante ese ofrecimiento, olvidaron las reglas éticas y morales para presentar inocentes como criminales dados de baja.
    A raíz de eso y para calmar el escándalo le pareció que lo mejor era quitarle el FUERO MILITAR a las FFMM y a la Policía, dejando en manos de la justicia ordinaria el juzgamiento de delitos cometidos por la Fuerza pública.
    De ahí en adelante las fuerzas criminales y de izquierda empezaron a abusar de las instituciones armadas, los han sitiado, secuestrado, golpeado , herido y vituperado sin tregua, eso le ha bajado la moral a los hombres y mujeres de Ejpército y Policía, que se abstienen de utilizar la fuerza letal con que cuentan, para no verse enredados con la justicia ordinaria, que los condenará llegado el caso a altas condenas de privación de la libertad.
    Ante esa amenaza quién se atreve a emplear las armas para defender la ley o supropia vida e integridad.

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En agradecimiento

Virgen de la Milgrosa -
Cerro El Cundí
(Santa Marta - Colombia)

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