El tema de ¿por quién votar a la presidencia de Colombia? debe remontarnos a la historia reciente del país; es posible que muchos jóvenes, sobre todo, no lo recuerden o no lo tengan tan claro, pero hemos transitado por los siguientes personajes que, aclaro, los apodos y formas de identificar a los presidentes no los inventé yo.
De adelante hacia atrás: “Petro,
Aureliano o Cacas”, “Duque, el porky”, “Santos, Farc Santos o Juan ma”, “Uribe,
el Uribestia o Ubérrimo”, “Pastrana, El Conejo o pastranita”, “Samper,
Narco8000”, “Gaviria, Gayviria”; ahora nos llegan como los más visibles Paloma,
las damas primero, De la Espriella y… Cepeda. Dicen en redes y popularmente que
“la paloma se come a la rata y el tigre se come a la rata y la paloma”. Así se
expresan muchos colombianos, como siempre poniéndole la nota de burla, juego y
alegría, además de la actitud burlesca desobligante a un tema tan serio como es
escoger un funcionario público para que administre el Estado, damas y
caballeros, EL ESTADO (territorio, población y gobierno). ¿No creen que ya es
hora de ponerle seriedad al tema a escasos días de ejercer el derecho al
sufragio democrático? Claro que también podría ser al sufragio fúnebre.
La respuesta a la pregunta es:
Si el candidato se rodea de las
guerrillas, delincuentes y bandidos, ese no es, entienda: “Dime con quién andas
y te diré quién eres”.
Si el candidato no te genera
confianza, ese no es; “de las aguas mansas líbrame, señor, que de las
turbulentas me libro yo”.
Si el candidato incita al
desorden y no al orden, ese no es “dime de qué te ufanas y te diré qué te hace
falta”.
Si el candidato te ofrece cosas y
acciones imposibles, ese no es “más rápido cae un mentiroso que un cojo”.
Si el candidato tiene mal aspecto
personal y dudosa reputación, ese no es “una imagen vale más que mil palabras”.
Si el candidato es un camaleón y
se viste de buen ciudadano, cuidado, ese no es. “Más vale decir mentiras que
parezcan verdades que verdades que parezcan mentiras”.
Y lo último, si el candidato te
ofrece plata por tú voto, por favor, no seas “estúpido”; esa plata te la van a
sacar mil veces más de tu bolsillo. Ese NO ES “por la plata, baila el mono”,
pero se convierte en un esclavo; cuidado.
Colombiano, lo que debes hacer es
salir a votar y ejercer tu derecho al voto. Tómate un tiempo para analizar el
cuadro de candidatos y selecciona uno que le sirva a todos los colombianos; por
lo menos dedica una hora a mirar sus propuestas de gobierno si llegan a ser
presidentes y, por lo que más quieras, por tú madre, hijos y por ti mismo, no
le des continuidad al cáncer de la política que insiste sigilosamente en
cambiar la identidad del país de una democracia a un socialismo, progresismo y
comunismo pesimamente concebido. Ya basta del zoológico que hemos tenido en el
Palacio de Nariño.
“Libertad y Orden”: Libertad para escoger, pero bien, y Orden para administrar al país; si tienes eso claro, ya existe un buen avance en tu responsabilidad como ciudadano. “No votes, tu voto”: Piensa
antes de actuar en el presente y futuro de todos, no en el candidato
únicamente.
Si me preguntas a mí; la respuesta es clara y evidente, JAMAS; por todo hombre o mujer que haya utilizado armas para amedrentar al pueblo, generar terrorismo, violado mujeres, asesinado, reclutado niños, maltratado y golpeado al pueblo o este lesionando la institucionalidad del Estado y su fuerza pública o conviva con ellos.
Me gusta ser libre y volar como
la paloma y ser fuerte como un tigre; a las ratas les doy con el palo de
escoba.
Recuerda…
“El camino puede ser difícil, pero con su ayuda lo podemos
lograr”.



Lastimosamente, en Colombia todavía predomina el voto emocional sobre el voto racional. Muchos ciudadanos terminan apoyando discursos populistas, promesas fáciles y narrativas de victimismo, en lugar de analizar resultados, capacidad de gestión y propuestas reales.
ResponderEliminarMientras sigamos votando con el corazón y no con criterio, seguiremos enfrentando los mismos problemas: corrupción, atraso, polarización y gobiernos que prometen mucho pero cumplen poco.
Como dijo el sociólogo Gustave Le Bon.."Las masas nunca han estado sedientas por la verdad. Dan la espalda a la evidencia que no les apetece, prefieren divinizar el error si éste les seduce. Quien les provea de ilusiones será su amo. Quien intente destruir sus ilusiones siempre será su víctima".