sábado, 16 de mayo de 2026

¿Por quién debo votar a la presidencia de Colombia?


El tema de ¿por quién votar a la presidencia de Colombia? debe remontarnos a la historia reciente del país; es posible que muchos jóvenes, sobre todo, no lo recuerden o no lo tengan tan claro, pero hemos transitado por los siguientes personajes que, aclaro, los apodos y formas de identificar a los presidentes no los inventé yo.

De adelante hacia atrás: “Petro, Aureliano o Cacas”, “Duque, el porky”, “Santos, Farc Santos o Juan ma”, “Uribe, el Uribestia o Ubérrimo”, “Pastrana, El Conejo o pastranita”, “Samper, Narco8000”, “Gaviria, Gayviria”; ahora nos llegan como los más visibles Paloma, las damas primero, De la Espriella y… Cepeda. Dicen en redes y popularmente que “la paloma se come a la rata y el tigre se come a la rata y la paloma”. Así se expresan muchos colombianos, como siempre poniéndole la nota de burla, juego y alegría, además de la actitud burlesca desobligante a un tema tan serio como es escoger un funcionario público para que administre el Estado, damas y caballeros, EL ESTADO (territorio, población y gobierno). ¿No creen que ya es hora de ponerle seriedad al tema a escasos días de ejercer el derecho al sufragio democrático? Claro que también podría ser al sufragio fúnebre.

La respuesta a la pregunta es:

Si el candidato se rodea de las guerrillas, delincuentes y bandidos, ese no es, entienda: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Si el candidato no te genera confianza, ese no es; “de las aguas mansas líbrame, señor, que de las turbulentas me libro yo”.

Si el candidato incita al desorden y no al orden, ese no es “dime de qué te ufanas y te diré qué te hace falta”.

Si el candidato te ofrece cosas y acciones imposibles, ese no es “más rápido cae un mentiroso que un cojo”.

Si el candidato tiene mal aspecto personal y dudosa reputación, ese no es “una imagen vale más que mil palabras”.

Si el candidato es un camaleón y se viste de buen ciudadano, cuidado, ese no es. “Más vale decir mentiras que parezcan verdades que verdades que parezcan mentiras”.

Y lo último, si el candidato te ofrece plata por tú voto, por favor, no seas “estúpido”; esa plata te la van a sacar mil veces más de tu bolsillo. Ese NO ES “por la plata, baila el mono”, pero se convierte en un esclavo; cuidado.

Colombiano, lo que debes hacer es salir a votar y ejercer tu derecho al voto. Tómate un tiempo para analizar el cuadro de candidatos y selecciona uno que le sirva a todos los colombianos; por lo menos dedica una hora a mirar sus propuestas de gobierno si llegan a ser presidentes y, por lo que más quieras, por tú madre, hijos y por ti mismo, no le des continuidad al cáncer de la política que insiste sigilosamente en cambiar la identidad del país de una democracia a un socialismo, progresismo y comunismo pesimamente concebido. Ya basta del zoológico que hemos tenido en el Palacio de Nariño.

“Libertad y Orden”: Libertad para escoger, pero bien, y Orden para administrar al país; si tienes eso claro, ya existe un buen avance en tu responsabilidad como ciudadano. “No votes, tu voto”: Piensa antes de actuar en el presente y futuro de todos, no en el candidato únicamente.

Si me preguntas a mí; la respuesta es clara y evidente, JAMAS; por todo hombre o mujer que haya utilizado armas para amedrentar al pueblo, generar terrorismo, violado mujeres, asesinado, reclutado niños, maltratado y golpeado al pueblo o este lesionando la institucionalidad del Estado y su fuerza pública o conviva con ellos.

Me gusta ser libre y volar como la paloma y ser fuerte como un tigre; a las ratas les doy con el palo de escoba.

Recuerda…

“El camino puede ser difícil, pero con su ayuda lo podemos lograr”.

 

1 comentario:

  1. Lastimosamente, en Colombia todavía predomina el voto emocional sobre el voto racional. Muchos ciudadanos terminan apoyando discursos populistas, promesas fáciles y narrativas de victimismo, en lugar de analizar resultados, capacidad de gestión y propuestas reales.
    Mientras sigamos votando con el corazón y no con criterio, seguiremos enfrentando los mismos problemas: corrupción, atraso, polarización y gobiernos que prometen mucho pero cumplen poco.

    Como dijo el sociólogo Gustave Le Bon.."Las masas nunca han estado sedientas por la verdad. Dan la espalda a la evidencia que no les apetece, prefieren divinizar el error si éste les seduce. Quien les provea de ilusiones será su amo. Quien intente destruir sus ilusiones siempre será su víctima".

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