Al mejor estilo antiguo para iniciar un partido de futbol, el árbitro tira una moneda para que los capitanes seleccionen la ubicación en la cancha o la tenencia de la pelota. Así está hoy la decisión que deben tomar los colombianos con relación a las próximas elecciones presidenciales. Es posible que con cara se gane y con sello se pierda.
Aunque el equipo de candidatos presidenciales tiene
14 integrantes (derecha, centro e izquierda), el equipo del pueblo tiene 40
millones de votantes que deben jugar un muy buen primer tiempo (primera vuelta
electoral), colocando un marcador insuperable para evitar jugar un segundo
tiempo (segunda vuelta electoral).
El juego de ida (2022) se perdió por no estar
preparados, la izquierda venció con su capitán un tal “alias Aureliano o el
kkas guerrillero del M19” quien prometió un partido extraordinario, diferente y
de cambio para los asistentes (pueblo) en sus cuatro años, pero todo indica que
fue como la canción “palabras, palabras, palabras; tan solo palabras hay entre tú
y yo” los hechos de corrupción del actual capitán de campo son de billones y
billones, que dejan una huella imborrable en el cambio prometido; en el juego
de regreso (2026) el escenario deportivo (elecciones presidenciales) es el mismo, pero con un
capitán diferente, ahora es un tal “alias ideólogo de las FARC”, dicen por
allí, que será peor que el actual conductor del equipo con todos sus secuaces.
Remontar el marcador de la izquierda, que cuenta con
el apoyo del narcotráfico; los grupos alzados en armas (FARC, ELN, CLAN)
presionando en el estadio a los asistentes (pueblo) para que le hagan barra,
teniendo al árbitro y el VAR (CNE) de su parte, el producido de la boletería
(plata del pueblo), las barras bravas (Congreso) y millones de incautos
comprados con dádivas, entre otros indígenas y supuestos campesinos (vendidos
por plata), va a ser significativamente difícil; pero se puede ganar si se
trata de defender la democracia (equipo A) de la mancha roja del comunismo
(equipo B).
En representación del pueblo, en la delantera están
la bella y fuerte paloma que vuela alto y el gigante tigre de garras fuertes;
ambos ilusionan con esperanza a la mayoría del estadio y a todos los
colombianos que no pudieron entrar al partido, para que no se repita la
historia de tener como ganador nuevamente al nefasto PACTO HISTÓRICO, que ha
dejado unas huellas negras, oscuras y turbulentas en estos 1.460 días del
campeonato (4 años). Todo el mundo sabe que para ganar el partido y remontar al
adversario, se debe votar con claridad a favor del felino y del ave.
Si existe un empate entre la izquierda y la derecha
y no se cumple la ley de 50 más 1 en el resultado de primera vuelta) en el
primer tiempo, la situación se podría poner crítica, toda vez que no se puede
confiar en los bandidos de la izquierda, perdón… los del otro equipo… bueno,
del adversario o contrincante malintencionado; en fin, el lenguaje español es
tan rico que hay muchas formas para expresar cuál sería el resultado de un
partido si no se sabe jugar los intereses de los asistentes (pueblo), pero ojo,
existen apostadores que con cara ganan y con sello también.
Seguramente, en el mundial de México, Estados Unidos
y Canadá, la selección Colombia nos regalará un excelente resultado por su
participación en los partidos de futbol, pero antes de eso, debemos participar
en el partido de la democracia, porque si lo perdemos, perdemos todos y si
ganamos, ganamos todos; que sea el tigre o la paloma, pero no elijan a otro
villano.
“El camino puede ser difícil,
pero con su ayuda lo podemos lograr”.




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