En materia de seguridad, el
presidente ha enviado varias señales desde su campaña, entre otras, ir por ello
y someterlos al poder de la justicia. ¿No está cumpliendo? ¿No es eso lo que
necesita Colombia, un país que vive en la violencia continua? Estoy convencido
de que eso lo deberían hacer todos los presidentes, sin discriminación de su
identidad ideológica o política, toda vez que debe primar el bien general sobre
el particular.
Tres señales claras ha brindado
públicamente el presidente y por eso ha recibido las miradas críticas y
destructivas, pero en el fondo todas tienen sentido y razón,
lo que pasa es que no estamos acostumbrados a verlas en los mandatarios del
Palacio de Nariño.
La primera: el bastón de mando,
elemento tradicional vital que reciben los generales el día de su ascenso. Esa
varita que parece pequeña y sencilla es la asignación del mando y la autoridad
necesaria para liderar, mandar, ordenar y dirigir a la fuerza pública en
Colombia y en muchos países del mundo. ¿No es esa la designación que hace el
pueblo de manera constitucional en su artículo 189, literal 3, que
dice “Dirigir la fuerza pública y
disponer de ella como comandante supremo de las fuerzas armadas de la república?
La segunda: un radio portátil. No tendrían por
qué saberlo los lectores, pero en esa pequeña cajita se maneja el país bajo el
sistema de comunicaciones troncalizado bidireccional que le permite al
presidente estar interconectado con todos los mandos a nivel nacional de las
cuatro fuerzas, dirigir y atender la problemática nacional desde cualquier parte
del territorio. Como presidente no puede estar en todas partes, pero a través
de este medio él logra tener lo que se conoce como “el mando y control”; para
eso son los medios de comunicación de estándares militares.
La tercera: una pistola en la cintura… vaya
si provocó críticas; para empezar, el presidente representa la
legitimidad del Estado, la suprema autoridad y quien debe tener el monopolito
de las armas es el Estado bajo la dirección y control de su gobierno y no de
los grupos armados, los violentos y los terroristas. ¿Por qué esas críticas
públicas por los del Pacto Histórico y todos los críticos de las redes no se
pronuncian en contra de las FARC, ELN, M19, Clan del Golfo, las autodefensas y
toda la criminalidad que afecta al país?
Pero la señal más importante que
ha emitido el presidente es “firme por la patria” y “la patria milagro”, dos
mensajes claros que representan el compromiso con la patria, dice la IA:
“tierra natal o adoptiva organizada como nación a la que una persona se siente unida
por vínculos afectivos, históricos, culturales y jurídicos” y firmes: “mantener
una postura estable, constante y sin vacilar frente a las dificultades, los
cambios o las tentaciones”. ¿Acaso no es eso lo que se espera de un presidente?
Que seguramente intenta hacer un milagro con los destrozos de país que dejó el
gobierno de Petro.
“El camino puede ser difícil, pero con su ayuda lo podemos lograr” (Soy Ciudadano)




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