![]() |
| Derechos de autor |
Mi afirmación, tiene que ver con hechos históricos, representados en actos que no se pueden olvidar, como por ejemplo, en 1994, siendo yo Teniente, su elegido Ministro de Defensa Fernando Botero Zea, utilizaba los bienes del erario para ir a Medellín a engañar al país, diciendo que atendía reuniones sobre el tema del narcotráfico, pero la realidad era otra totalmente diferente, que ingenuo fuí en su momento.
Presenciar como Capitán al Presidente de Colombia en marzo de 1998, ejerciendo constitucionalmente las funciones de Comandante Supremo de las Fuerzas Militares, en la base de Tres Esquinas Caquetá, sin saber cómo dirigirse a las hombres que enfrentaron las enlutadas emociones vividas en la quebrada El Billar, dejó para mí muchos sin sabores; tristeza, porque sus actos como representante nuestro, no era una garantía de liderazgo, apoyo y ejemplo; preocupación, por la imagen derrotada ante la justicia por que el proceso 8.000 no le permitía hablar con autoridad y lastima toda vez que el pueblo había elegido mal su representante.
Ya como agregado militar en el grado de Coronel en el 2015, me tocó verlo en Venezuela, apoyado por el otro ex presidente Santos, en uso de sus funciones como secretario de UNASUR, rondando las calles de la Caracas destruida, pavoneándose como representante de Colombia, rodeado de un puñado de semejantes a él, tratando de organizar un nuevo orden para América, que terminaría como un esfuerzo débil y oscuro para el continente.
Y ayer, como ciudadano deliberante en uso de mis derechos en la Reserva Activa, leyendo las palabras en su twitter “soldados entrenados institucionalmente para este delito” se refirió al caso de las indígenas violadas, sin dar la oportunidad al debido proceso y prejuzgando a toda una institución llamada Ejercito Nacional y por ende a los que pertenecimos honradamente a ella.
Siento de manera individual y personal vergüenza ajena, por tener en la historia, a un ex presidente de apellido Samper, que sin conocer al Ejército, tilda a sus integrantes de violadores, porque a pesar de ser ex presidente no puede ingresar a los Estados Unidos y le fue negada la visa, además porque detrás de su supuesta ideología liberal, se esconde un guerrillero frustrado que necesita aliarse con sus semejantes en el actual Foro de Puebla, para dirimir sus conceptos e ideas de revolución.
No comprendo, como Clara López Obregón, ayer en la tertulia centenaria defendía a este personaje de apellido Samper colocándolo como un pobre y sufrido presidente, mientras él mismo, mostraba su idiosincrasia públicamente tratando a los militares de violadores, esas acciones y actitudes solo confirma en mi análisis, lo pesimamente representados que estamos con algunos ciudadanos que ostentan el título de ex presidentes y lo mal gobernados que estuvimos a causa de la ignorancia política del pueblo.
Me gustaría ver a Ernesto Samper, presentando las pruebas públicas y ante las autoridades competentes de sus afirmaciones en Twitter, sobre el entrenamiento institucional hacia ese delito.
“El camino puede ser difícil, pero con su ayuda lo podemos lograr” (Soy Ciudadano)






