Ginebra, 18 de enero del 2026
Señores.
Asamblea
General de las Naciones Unidas.
Oficina
de Naciones Unidas en Ginebra.
Avenue de
la Paix 8 – 14 1202 Ginebra, Suiza.
MANIFIESTO CIUDADANO
(La promesa fallida)
En el diario LE TEMPS del 24 de septiembre
del año 2016, manifesté las preocupaciones que aquejaban a una parte del pueblo
de Colombia y la mirada de un militar frente al proceso de negociación de La
Habana entre el presidente Santos y las FARC. 10 años después, tenemos unas
FARC divididas en dos: una disidencia armada tomando fuerza y generando
terrorismo en el territorio y un grupo con identidad política, casi
convirtiéndose en un partido con curules en el congreso y postulando candidatos
para un gobierno casi que inmediato.
En el mismo diario, el 26 de julio de 2018,
di a conocer la peligrosa situación de la frontera colombo-venezolana con los
grupos armados del ELN, la actuación peligrosa de Nicolás Maduro y la
incidencia del actuar de su gobierno para Colombia; hoy vemos una intervención
de los Estados Unidos en el vecino país como una alerta también para el nuestro
recordando que entre los dos gobernantes pretendían generar una “zona exclusiva
de paz” en territorio de los dos estados.
En esta Plaza de las Naciones el 29 de
septiembre del 2021, delante de sus instalaciones y del monumento en rechazo de
las minas quiebrapatas, les hice llegar a ustedes una carta y elaboré un video
publicado en YouTube para llamar su atención sobre la problemática nacional,
pidiéndoles una mirada hacia nuestro país, la misma que hoy elevo bajo el
criterio de un Manifiesto Ciudadano (la promesa fallida), pero con nuevas
preocupaciones que afectan al pueblo de Colombia.
https://youtu.be/G1udLqtmUK4?si=thGIGwabffakceGP
Para empezar el gobierno de izquierda
liderado por Gustavo Petro cuestionado por la ilegalidad en los topes
financieros de su campaña, los escándalos de corrupción en los que se han visto
casi todos sus ministros, su círculo cercano de gobierno y familiar, además de
la amenaza constante al pueblo de Colombia de manera pública con logo símbolos
que incitan a la violencia, la espada de Bolivar y banderas como la del
movimiento guerrillero M19 además de expresiones como “libertad o muerte”
si no dan continuidad a sus pretensiones políticas y las del Pacto Histórico;
dejan una preocupación sentida a la hora de la honradez y transparencia que
puedan tener las elecciones de mayo y junio del presente año 2026.
Durante los años 2023 y 2024, militares y
policías en retiro, en unión del pueblo de Colombia, logramos manifestarnos
públicamente en la Plaza de Bolívar, haciéndole ver al gobierno lo equivocado
que estaba a la hora de irrespetar la libertad de expresión de los medios de
comunicación, la necesidad imperiosa de respaldar a los militares y policías
que defienden al país y, por ende, al pueblo, la necesidad irrevocable de
respetar la separación de poderes y el respeto irrefutable a la constitución y
la ley. Al finalizar el año 2025, todos estos pronunciamientos seguían siendo
parte de la burla del burgomaestre de turno.
Colombia sufre lo que se podría llamar un
terrorismo de Estado como consecuencia de las pésimas decisiones que se toman
al interior del Sistema Ejecutivo en cabeza de su presidente.
Ha generado tenciones en la administración de
los recursos del sistema pensional de los trabajadores, ha engañado a los
estudiantes que recibían beneficios del sistema de apoyo educativo como el
ICETEX, ha colapsado el sistema de la salud por falta de pago y cambios
arbitrarios sin consulta además del programa “su casa ya”, disminuyó el
presupuesto de las fuerza pública, les designó un ministro que traía un
mal historial de su actuar en Guatemala y casi que desmantelado el sistema de
protección y defensa como la inteligencia estratégica, la capacidad de
mantenimiento de las aeronaves especialmente helicópteros y un proceso
cuestionado de la compra de los aviones para la fuerza aeroespacial, además de
tener la mayor disminución del pie de fuerza para enfrentar el conflicto
narcoguerrillero que tenemos por décadas y colocando a exguerrilleros de
su identidad política en cargos de mucha sensibilidad como la Dirección
Nacional de Inteligencia desde donde se desprende el asilo político de uno de
sus aliados en Nicaragua o el ministerio de defensa entre otros, debo expresar
con tristeza y alta preocupación el acompañamiento de militares y policías en
retiro bajo su filosofía de izquierda que ha afectado la moral de los hombres y
mujeres que portan legítimamente las armas, los veteranos y reservistas.
La política de “Colombia potencia de la
vida”, “Colombia humana” del presidente y la de “vivir sabroso” de su
vicepresidenta, además de la “paz total”, ya casi finalizando el gobierno, fue
una burla para los colombianos. En estos años, el incremento de las acciones
guerrilleras son más que notables, la presencia de los grupos armados ilegales
aumentó, el secuestro masivo, incluso de militares en grandes masas, volvió
bajo el pésimo criterio de las guardias campesinas; la falta de una política
sólida contra el narcotráfico nos regresó al deshonroso primer lugar a nivel
mundial nuevamente y ya algunos países colocan a Colombia como un país para no
visitar por la estela negativa que nos rodea.
El presidente Gustavo Petro ha dado todas las
muestras del anti líder que no necesita Colombia, sus discursos están llenos de
odio individual, de excusas diarias, de mala imagen poniendo a los colombianos
a pensar si es un enfermo mental, drogadicto o demente, un hombre si fe, sin
valores familiares un día vendió una imagen de una familia sólida y después
hasta su hijo y la esposa lo acusaron de utilizar dineros ilegales y el año
pasado públicamente expresó que hacía años estaba separado de quien fungió el
cargo de primera dama que nos representó no solo en el vaticano en los
funerales del papa Franciso, en Inglaterra y muchos países utilizando las
dineros del erario sin ser la esposa del presidente.
En las relaciones internacionales, nos ha
cubierto de vergüenza hasta la saciedad la realidad de sus acciones al punto de
llegar a la ciudad de Nueva York a promover la insubordinación de los militares
norteamericanos hacia su presidente y comandante supremo de las fuerzas
militares de ese país, las relaciones con Nicolas Maduro de Venezuela han sido
más que evidentes y rompió relaciones internacionales que afectan no solo la
economía sino también las capacidades de la fuerza pública con Israel, estos, entre
otros aspectos a tener en cuenta en la pésima administración de las relaciones
internacionales que colocan a Colombia en un sitial de burla de muchos
gobiernos y pueblos como lo evidenciado en Panamá, Brasil o Francia, haciéndoles
creer que sus actos son el sentir de los colombianos y no del presidente.
La promesa fallida de un gobierno en campaña
a cabeza de la izquierda y en manos de Gustavo Petro ha demostrado que el
juramento público en su posesión fue una burla para Colombia y los colombianos;
prometió respetar la constitución de 1991 y no proyectar una constituyente y
sobre ambas ha mentido.
Prometió solucionar en tres meses el
terrorismo violento del ELN y va a terminar su gobierno con un movimiento no
solo fortalecido en armas, sino políticamente y burlado por sus cabecillas en
La Habana, Cuba. No se puede dejar de mencionar que aquellos que fueron
delincuentes, terroristas y extraditables y condenados fueron promovidos como
gestores de paz, como si les pagara la deuda política ofrecida en campaña en
las cárceles de alta y máxima seguridad por sus allegados.
Prometió administrar bien los recursos y no
solo deja al país endeudado y quebrado, sino que utilizó los recursos como
cuando fue Alcalde Mayor de Bogotá pero esta vez en la Guajira colombiana con
el tema de los carro tanques de agua, llegó al punto de desconocer el estado
social de derecho al dictar un decreto legislativo desconociendo la autonomía
de los departamentos y municipios, lo más reciente es la utilización de
recursos del pueblo para contratar abogados que lo defiendan por ser ingresado
en la lista OFAC o Clinton de los
Estados Unidos, que de paso sería bueno conocer públicamente de los Estados Unidos
por qué lo ingresaron, hasta donde sabemos, los que están allí están
involucrados en actividades ilícitas.
Prometió un cambio para Colombia y lo logró;
dejará un país más que dividido, polarizado por su culpa, con pérdida de la
institucionalidad y gobernabilidad, especialmente en las áreas donde ganó las
elecciones, con más de 140 posibilidades de candidatos a la presidencia, un
congreso sin credibilidad, una oposición sin fuerza e identidad, la fuerza
pública diezmada e indefensa y sin respaldo gubernamental, con una pésima
imagen y credibilidad internacional y un pueblo engañado con teorías
populistas; como dice el viejo adagio: “Por sus obras los conoceréis”.
Este manifiesto ciudadano hacia ustedes, las
Naciones Unidas, que tienen como horizonte la seguridad y tranquilidad de los
seres humanos, busca llegar al seno de sus instalaciones y motivarlos a hacer
una veeduría minuciosa al próximo proceso electoral, a tomar las acciones que consideren
pertinentes en el respeto que merecemos quienes no estamos de acuerdo en la
intención de cambiar nuestra identidad política democrática y participativa por
una futura tiranía de parte de la izquierda revolucionaria y terrorista que
encabeza el presidente y desea perpetuar bajo figuras políticas y candidatos
que serán una amenaza mayor para los ciudadanos.
El pueblo de Colombia ha respetado la
“libertad y orden”, como lo enuncia el lema de su escudo, pero no desea que se
reemplace por el de “Libertad o muerte” que promulga quien se hace llamar líder
del mundo. Colombia y los colombianos que no estamos alineados al Pacto
Histórico como identidad política, al narcotráfico y mucho menos a grupos
armados ilegales, esperamos de ustedes nuevamente una mirada oportuna, una
intervención sabia y una acción diligente para no vernos inmersos bajo las
consecuencias, acciones o atribuciones del artículo 2.7 de la Carta de las
Naciones Unidas del principio de no injerencia por otro estado por culpa de
unas minorías irresponsables.
Bajo el lema “El camino puede ser difícil,
pero con su ayuda lo podemos lograr”, presento mi respeto y agradecimiento
sincero a tan importante organismo internacional que vigila el actuar de los
estados y sus sistemas de gobierno, no sin antes dejar en claro que estoy
seguro de que este manifiesto lleva el sentir de una gran parte de la población
colombiana.
Agradeciendo de antemano la respuesta que me
puedan brindar; presento para mayor coordinación mi correo electrónico cmctres@gmail.com y el teléfono
en Colombia +573186899268.
Coronel
Veterano del Ejército de Colombia.
Carlos
Martínez Caballero



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