Dice la inteligencia artificial IA que "sinvergüenza" pegado es un adjetivo/sustantivo que significa descarado, inmoral o pícaro que actúa sin escrúpulos, y si es separado, significa sin timidez o complejos. Veo que en ambas formas de decirlo, el apelativo le queda muy bien puesto al actual líder de la izquierda, presidente y ciudadano colombiano.
Bruto no es para aquellos que lo crean, pero astuto
y sin vergüenza sí es Gustavo Petro Urrego, a quien ya le quedan pocos días
para salir del gobierno de Colombia, donde no ha pasado un solo día desde su
llegada que no sea noticia, no por sus aciertos, sino por sus desaciertos,
expresiones, ofensas, sátiras, amenazas, escándalos, irrespeto y mentiras.
Los rumores dicen que es loco, drogo y algunos dicen
que “marica” y la mayoría lo cree como un enfermo guerrillero ladrón que actúa
todos los días como un excelente sinvergüenza.
En Colombia nos amenaza con las masas que están de
su lado (comunistas, indígenas, guerrillas, socialistas, narcotraficantes,
resentidos sociales, incautos y políticos) y enfrenta al pueblo contra el
pueblo; se viste y actúa con la displicencia que le da la gana frente a los
colombianos, hace y deshace cual valiente Robin Hood, supuestamente defendiendo
al pueblo contra la oligarquía y las mafias, pero apenas Estados Unidos lo
llamó al orden, lo colocó en la lista OFAC incluyendo a su esposa e hijo, vio
cómo se llevaron al otro sinvergüenza de Nicolás Maduro; rápidamente corrió a
limar asperezas donde hasta el caminado le cambió.
Como dice la fábula del renacuajo paseador, “llegó
esa mañana muy tieso y muy majo y corbata a la moda” a la Casa Blanca para
verse con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien
supuestamente lo había llamado.
Allí no vimos al líder guerrillero sacando la
bandera del M19 o utilizando el pin rojo, negro y blanco de libertad o muerte;
tampoco les gritó a los militares que no obedecieran al presidente. No lo vimos
mal vestido como lo hace en Colombia; allí no se presentó con las botas puestas
o la gorra de Colombia. Allí solo vimos cómo un político sinvergüenza dejó su
gran valentía para portarse como todo un buen samaritano frente al presidente
de la primera potencia del mundo.
Eso sí, a su regreso, bombardeó el Catatumbo,
extraditó y ordenó acciones diferentes e hizo todas las promesas que nunca
había hecho. ¿Será porque ya solo le quedan pocos días? ¿Será que ya entendió
que se va del gobierno? ¿Será que se asustó porque con USA no se juega? O
sencillamente actuó como muchos colombianos sinvergüenzas que son unos en Colombia
y otros en los Estados Unidos.
Los petistas y bandidos que se sienten representados por él, deberían tener vergüenza de seguir a un hombre que es uno aquí y otro diferente allá; solo esperemos que en las elecciones de este año, no nos llegue otro sinvergüenza peor que él.
"El camino puede ser difícil, pero con su ayuda lo podemos lograr"




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