“Muchachos, se acabó el año”, decía el padre jesuita Francisco Rengifo, Brigadier General honorario más conocido como pachito, que en paz descanse, el primer día de llegada nuevamente a las instalaciones de la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, como argumento para hacernos ver que el tiempo pasaría muy rápido y cuando menos esperáramos ya estaríamos otra vez saliendo. 40 años después, considero que esa teoría él; la tenía muy clara, pero nosotros no.
Tres años de academia parecían lejos el primer día, después tres de subteniente, luego cuatro de teniente, cinco de capitán, cinco de mayor, cinco de teniente coronel y cinco de coronel y luego lo que el tiempo permitiría como general, el último en salir logró 38 años en la institución. (23 de enero 1986 – 23 de enero 2026).
Esos 609 alumnos que ingresaron por el arco del
triunfo de la ESMIC no imaginaron que enfrentarían al momento de graduarse, hasta con sus vidas hechos y
situaciones significativas para el país, que entre otras fueron:
Carteles de las drogas en Medellín y Cali,
bombas, toma de poblaciones, retenes ilegales, secuestros masivos en las vías principales
de la ciudad, voladuras de oleoductos y torres de energía, boleteo y minas quiebra
patas, además de los intensos combates con los grupos armados ilegales.
Esos mismos muchachos que se volvieron hombres y
militares de corazón, con su trabajo, dedicación y esfuerzo, lograron ser parte
de los siguientes cambios.
Operacional, fueron parte de la creación y
activación de los batallones de contraguerrillas, las brigadas móviles y las
fuerzas de despliegue rápido, brigadas contra el narcotráfico, unidades de
desminado, brigada de aviación, brigada de comunicaciones, acción psicológica y
derechos humanos.
Estratégica, integrantes de los comandos
conjuntos y las fuerzas de tarea conjunta.
Organizacional, fundadores de las armas de
comunicaciones, inteligencia y aviación.
Diplomática e internacional, alumnos invitados en
otros países, integrantes de los cuerpos diplomáticos y líderes de acciones
humanitarias internacionales.
Política, alcaldes militares y actualmente el Ministro
de Defensa.
Socialmente, protagonistas de acciones de apoyo a
la comunidad de gran relevancia dentro del territorio, especialmente en el sur
del país.
Pasaron 14.600 días desde el día uno, donde
350.400 horas construyeron un legado para la historia de Colombia que jamás
será escrito nuevamente.
Fueron esos muchachos los que salieron de sus
casas con el sueño enorme de ser oficiales del Ejército Nacional de Colombia,
los mismos que hoy son abuelos, padres de familia, veteranos, reservistas o
ciudadanos en otros países; ellos, sin lugar a dudas, llevan marcado en su alma
como máximo galardón el valioso honor del deber cumplido al mejor estilo de las
palabras del General Farouk Yanine Díaz,
que en medio de sus emociones decía: “Es
ese maldito orgullo de ser militar”.
Las sonrisas e ilusiones de los primeros días en
muchas ocasiones se volvieron llanto, enojos, frustraciones, preocupaciones,
satisfacciones y también desilusiones, nadie dijo que el camino iniciado en
enero de 1986 sería fácil y perfecto, la realidad vivida sería coherente con la
multiculturalidad que encontrarían en el Estado colombiano.
Cincuenta de ellos ya fallecieron y los demás, al
retirarse por diversas causas, encontraron nuevos caminos de éxitos para su
vida, haciéndole una reingeniería a sus propósitos de vida bajo el silencio de
sus hogares, enfrentado su nueva condición social; amigos o enemigos, cercanos
o lejanos, bromistas o amargados, inteligentes o prudentes, sanos o enfermos,
luego de los cuarenta años compartidos, todos fuimos bautizados bajo el nombre Curso Cuatro Ciento Cincuenta Años
de la Fundación de Santafé de Bogotá, Feliz aniversario.
Algunos mensajes de aquellos hombres que, al
igual que tú, ingresaron ese 23 de enero del año 1986 y fueron dirigidos por
los capitanes Homero Herrera Leal Compañía
Girardot; Luis Enrique Martínez Morales Compañía
Santander y Diego Mejía Cifuentes Compañía
Ricaurte.
Integrantes Compañía Girardot año 1986.
Panamá.
Mayor. Luis Ángel Banguero.
“Cuarenta años después, los recuerdos de aquel ingreso
a la Escuela Militar siguen latiendo con fuerza: voces jóvenes, botas
brillantes y corazones rebosantes de amor por Colombia. Hoy celebramos no solo
la vocación mística e inigualable que nos unió, sino también el valor, la
abnegación y la constancia que nos hicieron cadetes y luego hombres de
servicio. La nostalgia se viste de fiesta, porque cada marcha, cada guardia y
cada madrugada compartida se transformaron en una hermandad indestructible. Y
cómo olvidar el orgullo de haber pertenecido a la legendaria Compañía Girardot,
la más elegante de la época —tan elegante, que hasta los botones parecían
desfilar con porte propio. Entre risas y memorias, celebramos que cuarenta años
no borran la esencia: seguimos siendo cadetes de corazón, con la patria tatuada
en el alma y la alegría intacta de haber vivido esa aventura irrepetible”.
Boyacá.
Mayor.
Hugo Daniel Córdoba Lozada.
“Llegamos con el corazón y el alma dispuesta a
ofrendar la vida por la patria. Hoy en la madurez de la vida nos hemos dado
cuenta que esa vocación y entrega permanecen intactas. Muy probablemente las
fuerzas hayan diezmado con el paso del tiempo Pero la convicción con la que
revestimos el sagrado uniforme de soldado de Colombia la sellamos bajo el
juramento de bandera el 1 de junio de 1986 el cual estamos dispuestos a
cumplir. Ya sea en ésta dimensión o en las que resten por descubrir”.
Ibagué.
Teniente. Henry Castilla Prieto.
“Hace
cuarenta años cruzamos las puertas de la Escuela Militar de Cadetes “General
José María Córdova” llevando más sueños que certezas, dispuestos a convertirnos
en oficiales del Ejército de Colombia. Éramos jóvenes que apenas comenzábamos a
comprender que el uniforme no era un privilegio, sino una exigencia de
carácter, sacrificio, disciplina, honor y servicio. Cuatro décadas después,
entendemos que aquella decisión no solo determinó una profesión, pues marcó
para siempre nuestra manera de enfrentar la vida. El tiempo nos llevó por
caminos distintos, nos dio victorias, derrotas, ausencias y profundas
enseñanzas, pero jamás pudo borrar la huella de aquellos primeros días de
cadetes. Hoy no celebramos simplemente cuarenta años transcurridos; celebramos
haber permanecido unidos por una historia, unos principios y una hermandad que
sobrevivió al tiempo. Porque hay momentos que pertenecen al pasado, pero
existen decisiones que nos acompañan hasta el último día de nuestra vida”.
Bogotá
Coronel.
Rafael Ávila Salas.
“Jóvenes
valientes que emulaban a nuestro prócer: “Atanasio Girardot” su distintivo era
el azul del cielo que DIOS nos regaló, ingresamos para surcar y defender la
Patria en su legitimidad y legalidad, propia de la nobleza del oficial servidor
de Colombia, eso con la ilusión de una estrella, una barra y un sol; recibieron
la Daga símbolo de ciudadano ejemplar y cumplido caballero, pasaban por las
aulas del Alma Mater que llevamos en el corazón y que nos vio nacer a la
ciencia militar y al arte de la guerra, con juicio y dedicación, aprendiendo de
la mística que nos dejaron por herencia nuestros mayores, con materias de
academia y las propias del terreno, todo eso para ir cumpliendo con la
disciplina exigente de la carrera de Las Armas regalo para la razón y la Fe que
nos dio el creador”.
Estados
Unidos
Teniente.
Edgar Caita Ayure.
“Hace 40
años un grupo seleccionado de jóvenes decidieron vivir una experiencia que muy
pocos son merecedores, integrar el glorioso Ejército de Colombia. Entrenamiento
fuerte, estudio militar y académico construyeron en este grupo de jóvenes:
constancia, disciplina y amor por la patria. En este camino de 40 años muchas
han sido las experiencias tanto militares como personales, unos han avanzado
dentro de los diferentes grados pero otros también han ido abandonado esta exigente carrera para
caminar por otras opciones de vida. Pero a todos estos hombres los caracteriza
algo en la vida, su fuerza interior, su disciplina, su espíritu de compañerismo
pero sobre todo su amor por Colombia. Sintámonos orgullosos de llevar en el
corazón el amarillo, azul y rojo, pero sobretodo conservemos ese espíritu de
hermandad, abrazando la verdad, la justicia y el amor por nuestros hermanos
colombianos que dependen de la fortaleza de un militar”.
España
Teniente
Cesar Castaño Saavedra
“Somos un
grupo de jóvenes de diferentes lugares de un mismo país q compartimos las
diferentes formas de hablar, costumbres, comidas y maneras de vivir. Aunque
existen esas diferencias, aprendimos a aceptarnos y respetarnos aprendiendo
unos de otros enriqueciendo nuestra amistad formando una gran familia”.
Salvador.
Coronel
Juan Carlos Bermúdez Torres.
“Nosotros
como alumnos de Primero Militar de la promoción incorporada en 1986 sí que
teníamos bien claro y estábamos muy seguros de ingresar a ese gran desafío de
ser Oficiales del Ejército en pleno alboroto nacional, recién acabábamos de
vivir y presenciar, algunos en primer plano y como protagonistas de un ataque
terrorista sin precedentes en la historia nacional como el holocausto del
Palacio de Justicia y tan solo unos pocos días después un desastre nacional de
cifras catastróficas como la desaparición literal del Municipio de Armero Tolima... cualquier ser humano medio tranquilo y sin
ganas de comprometerse en nada pensaría en cualquier otra cosa muy diferente o
menos relevante antes que asumir semejante reto de incorporarse, pero la
"vocación y la convicción" ya nos tenía marcados y escogidos para ser
esa gran estirpe heroica y patriótica descendiente de nuestros héroes de la campaña libertadora y
también ya estábamos tatuados en los renglones de nuestra historia nacional
nada más y nada menos que para
reescribirla como Oficiales del Ejército Nacional de Colombia...hoy x
hoy estamos seguros q nuestra promoción militar
no ha pasado desapercibida en las grandes hazañas, heroicas, de
trascendencia táctica y estratégica de nuestra reciente historia colombiana.
Honor y
gloria para el curso 450 años de la fundación de la ciudad de Santa fe de
Bogotá”
Integrantes Compañía Santander año 1986.
Bogotá.
My. José
Henry Martinez Campos.
“En el
marco de la conmemoración de los 40 años del Curso 450 años de la Fundación de
Santafé de Bogotá, exalto con profundo orgullo los lazos de amistad,
compañerismo, hermandad, cooperación y solidaridad que nos ha distinguido
durante estos 40 años y que se ha fortalecido a lo largo del tiempo entre
quienes hicimos parte de este glorioso Ejercito de Colombia. Esta fecha representa
no solo el recuerdo de una etapa de nuestras vidas, sino también la oportunidad
de reconocer los valores compartidos, las vivencias construidas y el espíritu
de unión que permanece vigente en cada uno de nosotros. Que esta celebración
sea motivo para renovar los vínculos de afecto, gratitud y lealtad que nos
unen, manteniendo vivo el legado de camaradería que distingue a este curso”.
Bogotá
Coronel. José Antonio Hernández
Capacho.
Pequeña
parte del Brindis a nuestros Queridos amigos del Curso 450 años de la Fundación
de Santa Fe de Bogotá y sus queridas familias.
“Hoy no venimos a pedir,
Señor, solo venimos a agradecer:
Cada paso, cada lucha, cada misión
cumplida y cada sueño alcanzado, que nos acerca cada día más a Ti.
Hemos pensado qué más pedirte… y no
hemos encontrado nada que nos haga falta.
Gracias por los amigos aquí
reunidos, por sus risas, su lealtad y su presencia; por levantarnos cada mañana
llenos de sueños, ilusión y esperanza, y por permitirnos caminar en esta vida con
el corazón de gladiadores enamorados.
Levantemos la copa:
Por la vida, por estos 40 años de
hermandad y servicio, por los sueños cumplidos, por la amistad que nos honra, por
quienes están, por quienes no pudieron venir, por quienes ya partieron, y por
Dios, que nunca falla”.
¡Salud, queridos Hermanos!
Estados
Unidos.
Capitán
Policía USA y St. Colombia Lucas Ojeda Pérez.
“Solo sé
que el liderazgo que hoy profesa mi vida. Tiene un grano de cada uno de mis
cursos, compañeros y hermanos de mi formación militar...Dios los bendiga por
siempre 450.".
Cali
Teniente
Hugo Guzmán Castillo.
“Han
pasado 40 años, desde una fría mañana de enero de 1.986, en el cual un puñado
de jóvenes, muchos de ellos adolescentes imberbes, otros niños de 18 o 19 años
con cedula recién estrenada, atravesaron con timidez, sueños e incertidumbre,
la guardia legendaria de la Escuela Militar de Cadetes, General José María
Córdova, con la expectativa de formarse militarmente y lograr convertirse en
Oficiales del Ejército de Colombia......cuatro décadas después, ya las canas
adornan los cabellos, se construyeron familias, hijos e incluso
nietos....viejos soldados que añoran incontables anécdotas, experiencias,
historias...algunas de ellas llenas de heroísmo, tristeza, dolor,
alegría....pero todas fruto del patriotismo y el amor por Colombia”.
Bogotá
Mayor
Cesar Enrique Goodig Hernández
“Es de
grata recordación unas anécdotas de mi escuadra del primer pelotón de la
compañía Santander año 86, pues era frecuente que tuviéramos siempre dos o tres
cadetes sin salida porque llegábamos de último a las vueltas a José María
Córdoba o algo pasaba y éramos los que poníamos los centinelas los fines de
semana.... vaya que tiempos, nos hemos reído en nuestros encuentros ocasionales
con algunos integrantes de la escuadra Aurora, en la que terminamos algunos
sacrificados por culpa de los otros”.
Integrantes Compañía Ricaurte año 1986.
Cali.
Mayor General Álvaro Pérez Duran.
“Hace 40
años llegamos a la Escuela Militar siendo apenas unos jóvenes llenos de sueños,
ilusiones y vocación, sin imaginar cuánto nos exigiría el camino que habíamos
escogido.
Desde entonces
entregamos buena parte de nuestras vidas al servicio de Colombia: dejamos
familias esperando, vivimos largas ausencias, afrontamos riesgos, sacrificios,
pérdidas y momentos difíciles, pero también tuvimos el privilegio de servir con
honor y de compartir una hermandad que solo quienes han vestido el uniforme
pueden comprender plenamente.
Hoy,
después de décadas de entrega a la Patria y ya como militares retirados,
seguimos unidos por los mismos valores, los recuerdos y el compromiso de
continuar sirviendo desde nuestras familias, nuestras profesiones y cada
espacio donde podamos aportar al país. *El uniforme dejó de ser parte de nuestra
vida diaria, pero nunca dejó de estar en el alma; porque un soldado puede pasar
al retiro, pero jamás se retira de su vocación de servicio, de su amor por
Colombia ni de la lealtad a sus compañeros”.
Leticia
Teniente
Leonardo Vargas Sánchez.
“Pertenecer
al Curso 450 Años de la Fundación de Santa Fé de Bogotá y recordar 40 años de
historia desde aquel 23 de enero de 1986 cuando ingresamos por la Guardia de
nuestra Alma Mater, es motivo de regocijo y nostalgia a la vez. Cada uno de
nosotros, tengo la plena certeza, dio lo
mejor de sí en cada grado y en cada
misión por cumplir con nuestro deber; y a quienes ofrendaron su vida, nuestro
recuerdo perenne por su ejemplo
y gallardía”.
Barranquilla.
Teniente
Coronel William Roberto del valle.
“Al finalizar el año 1985, 2 grandes
eventos enlutaron La Patria, la Toma terrorista al Palacio de Justicia y la
Tragedia de Armero. En el orden público, los grupos terroristas se habían
organizado en una estructura llamada Batallón América y seguían los
lineamientos de la 7ª. Conferencia de las FARC (1982), el “Plan Estratégico
para la toma del Poder”, El Ejército estaba en la implementación de los famosos
Batallones de Contraguerrillas con la figura recién creada de los soldados
voluntarios. 600 jóvenes imberbes, entre
más de dos mil, tuvimos el honor y el orgullo de ser admitidos en la gloriosa Escuela Militar
de Cadetes; llenos de expectativas, miedos, ansiedad pero con un solo factor
común: ERA VOCACIÓN, NUNCA UNA OPCIÓN LABORAL, si volviera a nacer, volvería a
ser oficial del Ejército. “Todos dimos algo, algunos dieron todo”.
Bogotá.
Coronel. Andrés Plazas Rodríguez.
Quiero
enviar un saludo muy especial para todos nosotros, los compañeros del curso 450 años de la
fundación de Bogotá al conmemorar los 40 años de haber ingresado a nuestra
amada Institución, quiero hacer un
reconocimiento especial a todos las personas que hicieron posible lograr este sueño, a nuestros padres, hermanos, acudientes y
seres queridos que creyeron en nosotros
y que nos dejaron aquel 23 de enero de 1986 en el Arco de nuestra
Escuela Militar de Cadetes.
Infinito
y eterno agradecimiento.
Bogotá
Teniente
Coronel Juan Ricardo Sánchez Hurtado.
“Después de cuarenta años de camino
recorrido, comprendemos que el más grande regalo que nos dejó la vida militar
no fueron los ascensos, los cargos o las condecoraciones, sino las amistades
verdaderas que nacieron bajo un mismo uniforme. Desde aquellos días en que
cruzamos la guardia de nuestra Escuela Militar siendo apenas jóvenes llenos de
ilusiones, aprendimos que la confianza es uno de los valores más sagrados que
puede existir entre compañeros.
La vida militar nos enseñó a apoyarnos en
la alegría, pero también en la incertidumbre y el sacrificio. Entendimos que
servir no era solo una responsabilidad con la patria, sino también con quienes
marchaban a nuestro lado compartiendo los mismos retos y esperanzas. Con los
años, cada uno siguió su propio destino, formó una familia y enfrentó distintas
batallas, pero nunca desapareció el vínculo que nació en aquellos años de
formación. Hoy sentimos un profundo orgullo al saber que seguimos rodeados de
amigos leales y sinceros, hombres en quienes confiamos plenamente por la
calidad de sus principios y la nobleza de su corazón. La verdadera grandeza de
nuestra Promoción 450 no solo está en los servicios prestados a Colombia, sino
en la hermandad que construimos y que el tiempo no logró borrar.
Han pasado los años y la vida ha
transformado muchas cosas, pero permanecen intactos los afectos sembrados en el
honor, la lealtad y la confianza. Al mirar atrás con gratitud, entendemos que
el mayor privilegio de estos cuarenta años ha sido encontrar hermanos de vida
que siguen presentes en cada recuerdo, en cada encuentro y en cada paso de
nuestro camino. Porque los mejores amigos que nos regaló la vida llegaron
vestidos de Cadetes y permanecerán para siempre en nuestro corazón”.
Mayor General (QEPD)
Javier Alberto Ayala Amaya.
Palabras
tomadas del artículo “El Milagro más grande del
mundo” pagina 73 anuario del curso 450 año 1988.
“No puedes ordenar el éxito, sólo
merecerlo.
Ahora camina erguido, nada ha cambiado a
tu alrededor, sólo tú, el milagro más grande del mundo, Dios jamás ha perdido
la fe en ti.
Se elegir, utiliza ese don de elección que
posees, utilízalo sabiamente y elige amar en lugar de odiar, reír en lugar de
llorar, crear en lugar de destruir, perseverar en lugar de renunciar, alabar en
lugar de criticar, curar en lugar de herir, dar en lugar de robar, actuar en
lugar de aplazar, crecer en lugar de consumirte, bendecir en lugar de blasfemar,
y aprender a vivir en lugar de morir.
Eres algo más que un ser humano, eres
digno y capaz de realizar maravillas, no ocultes tu talento, has nacido de tu
muerte viviente.
Tú eres el milagro más grande del mundo”.
“El camino puede ser difícil, pero con tu a




Magnífica recopilación de vivencias y recuerdos Carlos. Es inevitable, sentir el corazón que se apretuja en la lectura de cada renglón; las lágrimas dulces que asoman en los ojos, por el orgullo de pertenecer a una élite guerrera, que imprimió con honor su huella, en la historia de Colombia. Felicitaciones
ResponderEliminarMuchas gracias Luis Ángel, así es.
EliminarSiempre será un verdadero placer decir que de esta Alma Mater “ESMIC” se forjaron mi vida y mi destino; los caminos se fueron abriendo y es por eso que hoy doy fe de mi vida dando gracias por todo lo que ha sido mi actividad profesional. Por otra parte quiero dar gracias a todos mis compañeros de curso los cuales sin lugar a dudas siempre llevo en mi corazón.
ResponderEliminarCarlos Eduardo Plaza Rueda
Compañía Ricaurte
Primer Pelotón
bonito mensaje y reflexión, mil bendiciones y gracias por el aporte a este tema de nuestra vida.
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