Desde la llegada de Gustavo Petro a la presidencia se sintió el terrorismo psicológico; los colombianos vivimos momentos de confusión e incertidumbre porque Colombia podría ser una segunda Venezuela, pero gracias a Dios, a los que votaron por De las Priella y no a Cepeda, hoy pienso que jamás estaremos en igualdad con el país vecino.
Mañana, como dijo Santos Calderón,
“cesó
la horrible noche” con la salida de Gustavo Petro del poder ejecutivo; pero
cuidado, sus ideas y semillas revolucionarias quedaron plantadas en el congreso
y en todo el país, tema que debe impulsarnos desde ya a no permitir que en
cuatro años se consolide ese virus mal llamado progresismo, comunismo y
revolución ideológica petrista bajo el manto del Pacto Histórico.
Gracias a Gustavo Petro, ya casi expresidente de Colombia, elección popular equívoca como muchas otras, nos debe
dejar algunas lecciones aprendidas.
Nunca vimos un presidente humano, pero sí un
político aprovechado, estratega para confundir al pueblo bajo el viejo adagio
“confunde y reinarás”, que viene del “divide y reinarás”, una estrategia clara
para lograr sus propósitos con el M19 bajo el símbolo utilizado de la bandera
de “patria o muerte”.
¿Alguna vez lo vieron uniendo al país? lo vimos
amenazante todo el tiempo, con los indígenas, la primera línea, con campesinos
y hasta con los bandidos sacados de la cárcel, además de guerrilleros; parece
que también fueron idiotas útiles a su servicio.
No se les olvide su mayor acto
revolucionario internacional en Nueva York con megáfono en mano gritando y
vociferando: “Militares, no obedezcan a su presidente”.
Se volvió a ver al hombre envuelto en el
escándalo de corrupción de los carros de basura como alcalde mayor de Bogotá, pero
ahora con los carros tanque de agua de La Guajira, corrupto desde su llegada con los topes
electorales hasta la salida con la deuda de 7,5 del PIB, entre otros.
Gracias a él, se podría concluir
que a presidente en Colombia puede llegar cualquier payaso; supuesto drogadicto y cacorro según las fotos de
Panamá.
Petro fue y seguirá siendo un mentiroso: “En
tres meses acabaré con el ELN”, se fue y el tema siguió igual; “la paz total”,
una mentira más que evidente, “somos la Colombia humana”
que de humanos casi poco, pan y circo nada más, “será un gobierno de
transparencia” y
la última: “Los colombianos que viajaron al mundial votaron 7 veces”, no alcanzaría
el papel para publicar todas las de los cuatro años.
Hizo y deshizo, pasará a la
historia, pero lo más delicado fue utilizar la espada de Bolívar que se robó el
M19 para burlarse de la nación, pisoteó el honor de los militares y policías
hijos de la misma nación, los sentenció con un recorte presupuestal, nombró al
peor referente, Iván Velázquez, Ministro de Defensa, a exguerrilleros del M19
en cargos de inteligencia y seguridad para supuestamente cuidar a la misma nación
y fue indolente con los asesinatos de los hombres a quienes “comandó, como
comandante supremo”, además de brindarle poca atención a los secuestros masivos
y toda la multicriminalidad que existió en su gobierno. ¿Eso no afectó al
pueblo?
Gracias, guerrillero Gustavo,
mejor referente negativo y antilíder para el país, no podrá haber.
"El camino puede ser difícil, pero con su ayuda lo podemos lograr"




0 comments:
Publicar un comentario