miércoles, 27 de enero de 2021

Haroldo Martinez Ceballos
Todos los días, el beneficio de la vida, esa gran riqueza otorgada por Dios, se ve marcada por la muerte y aunque es la única realidad desde el instante en que nacemos, nosotros los seres humanos no queremos aceptarla. 

En las últimas horas, fallecieron dos líderes nacionales (Carlos Holmes Trujillo - Julio Roberto Gómez), que ameritaron de los colombianos palabras de condolencias y manifestaciones de  personas representativas con justa causa, sin embargo, el mensaje que debemos percibir es de mucha profundidad.  

El mundo tiene más de dos millones de muertes por el COVID19, casi cien millones de infectados y  no se ha comprendido que tenemos en la mano un problema de talla mundial. 

Por un lado, el crecimiento poblacional desmedido genera uno de los problemas significativos del Estado, con el agravante de la debilidad en la salud, la cual se convirtió en un negocio para algunas organizaciones mas no en la vocación para la protección de la humanidad desde el inicio de la concepción de la vida, hasta la vejez y la muerte digna. 

Por el otro, el factor cultural nos vendió supuestamente, ser el país más feliz del mundo, basado en fiestas y más fiestas, la cerveza y jolgorio a toda hora, mas no la responsabilidad ciudadana y el compromiso entre todos para construir una sociedad productiva para beneficio propio. 

De igual manera, la marcada indiferencia para asumir la responsabilidad política y social que amerita toda la atención por ser allí donde se toman las decisiones que rigen al Estado y que gústeles o no, afectará a todos; esa actitud ha logrado que la corrupción enlute los escenarios de la estructura del gobierno y los entes privados. 

Por último, la mala educación sobre la muerte no permite asimilar, que es la única realidad que tenemos, ella puede llegar en cualquier momento por una causa o por la otra, avisando o sin avisar y es allí donde deberíamos reaccionar para concebir todas nuestras acciones de manera coherente en el presente. 

Definitivamente los tiempos de Dios son perfectos, día tras día escuchamos y leemos en las plataformas virtuales y medios de comunicación murió, murió, murió, sin sensibilizarnos por la protección de la humanidad incumpliendo las medidas de seguridad sanitarias, sin utilizar adecuadamente el tapabocas, aplicar el distanciamiento social además de seguir las orientaciones para prevenir el contagio, dándole todo el crédito a la muerte como una amenaza real a la puerta de nuestras narices.   

 “El camino puede ser difícil, pero con su ayuda lo podemos lograr” (Soy Ciudadano) 


4 comentarios:

  1. Es buena la reflexión,cambio un poco el contexto del adagio popular .para mi "no hay peor ciego que aquel que no quiere oir".

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  2. Muy buen artículo Carlos. Aplicable para todos los rincones del mundo. Sólo el compromiso entre los ciudadanos , nos saca de esta pandemia

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En agradecimiento

Virgen de la Milgrosa -
Cerro El Cundí
(Santa Marta - Colombia)

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