lunes, 14 de septiembre de 2020


Ibagué, 13 de Septiembre de 2020. 

Señor Presidente       

IVÁN DUQUE MÁRQUEZ

Bogotá – Colombia.   

Respetado Presidente 

Aun, siendo consciente que esta carta podría no ser atendida de manera personal porque los filtros protocolarios y documentales así lo imponen siempre, de manera cordial y respetuosa me dirijo a Usted señor Presidente de la República de Colombia, por ser quien obtuvo el respaldo del pueblo y el mío en las urnas, haciéndose acreedor de las facultades que le otorga el artículo 189 de la Carta Magna. 

Y lo hago basado en tres aspectos: primero como militar en retiro luego de 30 años de vivir y conocer de cerca la problemática que aqueja al pueblo; segundo, como ciudadano colombiano y tercero por el derecho a la participación ciudadana que me otorga la misma Constitución en su artículo 3 que lo respalda a Usted y que nos coloca en igualdad de condiciones. 

Estas líneas tienen varias intenciones, entre ellas y la más importante trasmitir la preocupación del futuro cercano del país, mucho más cuando se dice con alguna certeza que su gobierno “parece de transición” entre la “supuesta derecha y la supuesta izquierda” que me da la impresión, nos remonta a la histórica situación entre los liberales y conservadores, líneas ideológicas donde se deja en la mitad al pueblo sencillo, maltratado, trabajador y atemorizado de dónde provengo yo. 

Los actos del presente año, parecieran demostrar el futuro oscuro que tendremos que atravesar, por causa de aquellos que ignoran los derechos ciudadanos y de los que se aprovechan de semejante falta de preocupación además de los que consideran que ignorando la realidad nacional aportan al desarrollo y al cambio. 

La izquierda ideológica, la izquierda radical, la izquierda cubana, la izquierda violenta y la izquierda internacional, nos acerca a las vicisitudes que atraviesa el pueblo venezolano, ese mismo que evidencié y con el que conviví como Agregado Militar recientemente y que no deseo para esta nación, el mismo donde escuché las intenciones de volver a la Gran Colombia, concepto basado en ideologías cubanas y revolucionarias, además de criterios bolivarianos supuestamente bien intencionados. 

Hoy hierve el país en una “arena movediza” sumamente complicada, porque la identidad de su política de gobierno “economía naranja”, considero, tambalea por el efecto domino recibido por la  pandemia mundial y que avizora otra desventaja estratégica para el Estado colombiano. 

Las amenazas que encontré con mi llegada al mundo continúan, el narcotráfico agravado por el fenómeno de la producción al consumismo deja en los pasillos la expresión de constituirse en el pilar de la económica del país, las guerrillas han mutado del campo a la ciudad y de la escopeta de chispa al honorable Congreso  donde se rigen los destinos de todos los colombianos sin el voto popular, lógicamente con una alta dosis de mentiras plasmadas en un papel y en una disidencia fuertemente armada, que continua activamente en la combinación de delitos dentro y fuera del territorio nacional. 

Las masacres, la demostración urbana de una barbarie organizada, la pérdida de autoridad de muchas instituciones del ejecutivo, legislativo y judicial generan un caos social que muchos no saben interpretar manteniendo una incertidumbre, inseguridad, temor, preocupación y malestar ciudadano que llama la inquietud de muchos para tratar de salir de Colombia a probar suerte en el resto del mundo, esa acción más que lamentable, sería una oportunidad para los que prefieren el interés minoritario al bien común. 

Si a los anteriores puntos de vista le incremento la zozobra del control fronterizo que considero altamente incipiente por las amenazas internas, acción que coloca en desventaja la garantía de la casi inexistente soberanía nacional generada por el desequilibrio de una simple fórmula entre: territorio, más población, más gobierno dividido por  seguridad y defensa, nos dará  como resultado un saldo en rojo. 

Ese contexto, permite que el país tenga un flujo constante de población flotante de muchos países cuyos intereses están más allá del bien común y la tranquilidad del pueblo, deseo agregarle los problemas limítrofes que por lo que imagino estarán una vez más en contra nuestra y aumentará la desfachatez de los gobiernos y el menosprecio de las riquezas por parte del pueblo, ya sabe usted a que me refiero. 

Por las anteriores inquietudes, que estoy seguro muchos de los que lean esta carta se identificarán con ella, acudo a Usted señor Presidente por el derecho de petición que me asiste como ciudadano, para solicitarle y sugerirle, que le hable al pueblo de manera directa y sincera para saber a qué atenernos de manera oficial y no dar créditos únicamente a los análisis parcializados, a los medios de comunicación, a las redes sociales y a todo el que desea utilizar la política como medida de explotación social. 

Considero prudente que en uso de las facultades del articulado 189 de la Constitución, dedique espacios importantes de orientación a la nación para que no sigamos imaginando que vamos en buen camino y la realidad es otra como se visualiza en el contexto nacional. 

Permítame traer una frase de una general conocido por todos “estamos en el fin del fin” pero no precisó a que fin se refería porque hoy en los espacios educativos, calles y  vehículos  colocan más la fotografía del revolucionario Che Guevara y no la de los símbolos patrios. Hoy, el cáncer de la violencia revolucionaria está más marcada que los postulados de principios, valores y concepto del Estado, honradez, Patria, respeto y honorabilidad, palabras que se quedaron en el tiempo, la historia y si no se recuperan creo que jamás volverán, esto por el bombardeo constante a la familia como célula fundamental de la sociedad. 

Estimado Presidente, le pido a Usted con respeto en nombre de los que estén de acuerdo con mi carta, que pase a la historia con un solo proyecto realizado de manera contundente, defienda la soberanía como un tesoro, no permita el avance de la traición a la patria, asuma su papel con el carácter que necesita el escudo que porta de libertad pero con mucho orden frente a las amenazas, y tome todas las medidas facultadas por la Constitución antes que pasemos de una democracia participativa a una sociedad silenciada y violentada. 

Por último, recuerde, que existimos hombres y mujeres conscientes del momento histórico y la situación del país que recibió, los mismos que estamos dispuestos a defender la  bandera que nos representa, siempre y cuando se nos llame con tiempo bajo un objetivo político de estado definido para el bien común.  

Cordialmente 

Coronel (RA) Carlos Enrique Martínez Caballero

Celular 3186899268 – cmctres@hotmail.com  

“El camino puede ser difícil, pero con su ayuda lo podemos lograr”

 

  


3 comentarios:

  1. Mi coronel Martínez. Suelo cuencia es irrefutable. Compartimos en todo su contenido su carta al señor presidente
    Es un momento de absoluta necesidad que se defina la intención de la nación representada por el señor presidente. O la derecha o la izquierda. Así cada cual sabrá a qué atenerse pero no seguir viviendo en la agonía eterna.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por su opinión y comentario, esperemos la respuesta que publicare.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo con su posición y en su carta al Señor Presidente de la República está reflejada la idea y el sentir de la Reserva Activa como la mayoría del pueblo Colombiano. Es Usted una persona sincera y de valores que le dice la realidad y de frente al Señor Presidente. Mi respeto y respaldo total. Que Dios le bendiga y lo guarde de todo mal y peligro.

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En agradecimiento

Virgen de la Milgrosa -
Cerro El Cundí
(Santa Marta - Colombia)

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